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Aprende a limpiar tus joyas

Aprende a limpiar tus joyas

En el post de hoy te traemos un tema que te va a encantar. Te enseñamos a limpiar tus joyas de manera profesional, para que queden impolutas y se vean como recién compradas. Haz que recuperen ese brillo tan característico que tenían cuando las compraste al tiempo que pasas un rato agradable y entretenido en casa.

Las joyas pueden acumular impurezas y suciedad con el paso del tiempo y con el uso diario. Es importante que sepas que esta técnica de limpieza solo vale para joyas. En bisutería no se puede aplicar porque, al no tratarse de metales nobles (oro, plata o platino), este método podría dañarla.

Una vez dicho esto, es hora de ponernos manos a la obra. ¡Presta atención!

Necesitamos:

  • Alcohol 70º - 90º.
  • Jabón anti grasa.
  • Agua templada.
  • Cepillo de dientes.
  • Guante o trapo de algodón.
  • 2 Recipientes pequeños.

(NUNCA SUMERJÁIS EN ALCOHOL joyas que contengan coral, turquesas, lapislázulis, malaquitas u ópalos, porque podrían deteriorarse al ser de origen orgánico).

¡A limpiar!

Este proceso vale tanto para joyas de oro, como de plata y platino. La única diferencia para estos materiales está en la forma de finalizar el proceso y que os contaremos al final del post. Ahora empezaremos con el proceso, aplicable a cualquiera de los tres metales que te hemos dicho.

En un recipiente echa agua templada. En el otro, añade 2 dedos de alcohol y sumerge la joya en él durante 5 o 10 minutos.

Después, sácala y cepíllala con la ayuda del cepillo de dientes en el que, previamente, habrás echado jabón y sumergido en el agua templada. El proceso de cepillado requiere de mucho cuidado y paciencia para no dañar la joya. Recorre toda la pieza por fuera y, cuando lo hayas hecho, haz lo mismo por la parte de dentro.

Cuando la joya ya esté totalmente enjabonada, aclárala en el grifo con agua templada. Una vez aclarada, ya tienes tu joya limpia y reluciente. Si quieres, después de aclararla, puedes volver a sumergirla en alcohol para un acabado final. Si lo haces, no olvides aclararla luego bajo el grifo.

Ahora bien, el final de este proceso es diferente en función del metal que estés limpiando. Para plata y platino, la joya se puede secar con cualquier trapo o toalla. En cambio, para joyas de oro, lo ideal es utilizar un guante o un trapo de algodón si tenemos a mano.

Ahora sí, ¡ya tienes tu joya lista para brillar! Y recuerda que la limpieza únicamente hará que recuperen su brillo. Si la joya tiene arañazos, la única solución para eliminarlos es llevarla al profesional para que la someta a un proceso de pulido en el taller.

¡Es hora de ponerte tu joya y disfrutar!